Excerpt for Espíritu Vudú by pablo blaya, available in its entirety at Smashwords

ESPÍRITU VUDÚ

(poemas)

Pablo Blaya

Copyright 2011 Pablo Blaya

Smashwords Edition



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Espíritu vudú,

El hechicero

Deja su máscara

A la entrada

De la cabaña,

Para ahuyentar

Los malos espíritus

Que su sombra arrastra.



Espíritu vudú

Espíritus vengativos

Que se apoderan

De mentes y cuerpos

Y no dejan vivir,

Salvo en el odio,

El rencor y el veneno.



Espíritu vudú,

¿dónde estamos?

Estamos en África,

Estamos en Asia,

Estamos en América,

La selva amazónica.

Todas las fuerzas

De la naturaleza desatadas,

Cuando vivíamos

En íntima unión con ella.

De ella éramos

Una arteria.



Espíritu vudú,

Aún no somos

Almas liberadas.

Nuestras almas

No vuelan libres,

Aún son esclavas.

Espíritu vudú,

El hechicero duerme

Ahora en la cabaña,

En medio de extraños

Sueños inquietos,

Tranquilas visiones,

Enormes desiertos.



Espíritu vudú,

La finalidad del hechicero

Era conjurar los espíritus,

Aplacar a los dioses,

Curar las almas atormentadas.

Pero ahora, ¿cómo hacemos?

¿qué dejan a la gente

para conjurar la muerte,

El odio y el veneno?



Espíritu vudú,

El hechicero

Sueña sueños

Eternos y calmos,

Sus visiones son

Primigenias, de las

Zonas primitivas

Del primer cerebro.

Susurros de reptil

Atormentan su cerebro.



Espíritu vudú,

Más atrás en el tiempo,

Cuando no había tiempo,

inmensa laguna quieta,

gran explosión, inmenso

polvo interestelar

expandiéndose,

partículas dando

forma al universo.



Espíritu vudú,

Una chispa incendiando

Todo como un sueño.

Organismos pluricelulares,

Batiendo sus sombras

En el agua sombría,

Vida sedienta de vida.



Espíritu vudú,

Hay cosas que siguen

Sin explicación,

¿cómo se explica

El dolor?

¿cómo se explica

El amor?



Espíritu vudú,

Los reptiles salieron

Arrastrándose de la

Ciénaga, la vida

Ampliaba horizontes

Infinitos de desolación.

Su piel relucía bajo el sol.



Espíritu vudú,

La atmósfera era

Puro veneno que

La vida absorbió.

El veneno nos

Fortaleció.



Espíritu vudú,

Pero ahora qué

Venenos llevamos

Dentro.

No son gases,

No son bombas,

(aunque también),

Odios más mortales,

Más mortíferas

Cárceles agonizantes.



Espíritu vudú,

Cómo la gente

Se puede liberar,

Es la gran pregunta

De la humanidad.



Espíritu vudú,

Conjura los malos

Espíritus, déjalos

Atrapados en la máscara

Del hechicero, en la red

Atrapasueños.



Espíritu vudú,

El reptil escupía veneno,

Y las plantas eran

También venenosas,

Venenosa es nuestra sombra.



Espíritu vudú,

la serpiente

se arrastraba

por la selva

y era mortal

su mordida.

El hechicero

conocía todas

las plantas

para hacer

el antídoto.

Y con los ojos

brillantes de fiebre

realizaba los ritos.



Espíritu vudú

qué secreto

oculto en la selva

no era de ti conocido.

Vivías en plena

naturaleza

y en ella

se te alcanzaban

todos los remedios.



Espíritu vudú,

con hierbas machacadas

creabas los ungüentos

para sanar las heridas.

Pero ahora cómo se

curan las heridas del

alma aún no cicatrizadas.



Espíritu vudú,

me hubiera gustado

ver tu bolso

con tus ungüentos,

y alguna hierba

me hubiera frotado,

y alguna pócima

contigo hubiera bebido

en un gran vaso de barro.



Espíritu vudú,

el hechicero

recorre la selva

y conoce el rumor

de sus rincones

más remotos,

el susurro de sus

ríos, la sombra

del jaguar entre

las hojas esmeralda,

y un leve escalofrío

le recorre la espalda.



Espíritu vudú,

en el barro

hunde sus pies,

y se unta las manos,

y se tiñe la cara

y los ojos,

para ser una sombra más

entre las sombras

arrancadas al rumor

de la selva.



Espíritu vudú,

milagro de

curaciones,

insectos y grandes

mariposas

no escapan a tus

elucubraciones,

la savia de las plantas

también alimenta

tu mirada.



Espíritu vudú,

grandes lagartos rojos

tumbados en enormes hojas,

son también inspiración

para tus curaciones.



Espíritu vudú,

quién como tú

sabe cantar este blues.



Espíritu vudú,

la selva está llena

no sólo de colores

sino de rumores,

y todos los conoces.



Espíritu vudú,

como el camaleón

cambiabas de color.



Espíritu vudú,

curabas los cuerpos

y los espíritus,

y alejabas los vengativos,

tu alma y tu cuerpo

bailando en eternos

remolinos.



Espíritu vudú,

suenan los tambores

en la selva,

sonido de paz

o de guerra,

sonido de fiesta,

chocando

la madera.



Espíritu vudú,

percusión

retumbando

en el corazón.



Espíritu vudú,

el miedo primigenio,

la selva inextinguible,

tu alma no se dejaba

llevar por el terror.



Espíritu vudú,

el terror lo hacías

tuyo, era uno

con tu carne,

con tus huesos

y cada uno

de tus nervios,

y lo expulsabas

luego

con un grito

de tu cuerpo.



Espíritu vudú

en tu cinturón

llevabas las calaveras

reducidas de tus

enemigos,

reducidas a polvo,

reducidas a ceniza,

simple brisa

en el viento.

Polvos para

tus medicinas.



Espíritu vudú,

en tu cinturón

llevabas tus muñecos

de trapo, de barro, de hojas,

de ramas, pintarrajeados,

a los que tú

para hacer daño

clavabas tus clavos.



Espíritu vudú,

algún cuerpo

amado

desenterraste,

lo arrancaste

al barro,

y lo hiciste

tu esclavo.

¿Cuáles eran

tus intenciones?

¿Acaso

no podemos

soltarnos

de la servidumbre

los cinturones?



Espíritu vudú,

tú podías hacer

que privados

de su voluntad

trabajaran para ti.

¿Así hoy cuántos

entregados al trabajo

sin nada a cambio?



Espíritu vudú,

el terror de la selva

esmeralda

de caimán,

de la selva

amarilla de fiebre,

temblaba

en tu mirada.



Espíritu vudú,

decían de los zombis

que eran cuerpos

sin alma con

mirada blanca

que a la gente

asustaba.

Y cuánta gente

hoy con el alma

destrozada

(y con mirada

aún más blanca).



Espíritu vudú,

la selva esmeralda

clavada en tu alma.

Te duelen sus gritos,

te duele el susurro

de su más tranquila

serpiente, te duele

el reposar calmo

del más leve lagarto.



Espíritu vudú,

conjuras el espíritu

ancestral, como

brujo o chamán,

entiendes de brujerías

que a otros lugares

nunca visitados antes

te han de llevar.

Espíritu vudú,

en el restallido

verde esmeralda

que cruza tus ojos,

te muerde la

picadura de una

serpiente enroscada.



Espíritu vudú,

en el poblado

¿te temen

o te aman?

Y no es a ti,

sino al dictado

de los dioses.



Espíritu vudú,

los dioses resultan

incomprensibles

sus dictados o

vocablos, y sólo

por ti hablan,

entonces entras

en trance

y escupes sus palabras.



Espíritu vudú,

agitas tus collares

de calaveras

y los huesos

de tus pulseras,

tal vez te ayudes

de un bastón

para conjurar

la lluvia.

No apaga

tu sed desnuda.



Espíritu vudú,

en tu bastón

enroscada una serpiente

muerta y disecada,

en tus pulseras

y collares las calaveras

de tus enemigos.

En tu máscara

pelo, dientes, barro,

pintura, vidrios

de colores a modo

de ojos

que ven las visiones.



Espíritu vudú,

la noche transcurre

azul e inmensa,

con ruidos verdes

en la selva,

un hervidero

de vida apaga

ahora

sus sueños,

y enciende

otros más bellos.



Espíritu vudú,

qué niño o niña,

haría tus muñecos

tan precisos

o tan bellos

en su fealdad,

quizás después

de usados

en tus ritos y

abandonados

en el suelo,

ellos dormían

abrazados a

sus blandos

cuerpos de trapo.

Blues del esclavo



Espíritu vudú

todo cuanto

te rodea

está lleno

de vida,

todo tiene

un alma

que se rompe

o desgarra.



Espíritu vudú,

tu sangre es

clorofila,

y tu aliento

de menta,

y la luz transparenta

tus verdes venas.



Espíritu vudú,

las venas de

tus sienes tiemblan,

al compás de la música

de la madera.



Espíritu vudú,

envuelto en una

inmensa masa boscosa

de gelatina verde y azul.



Espíritu vudú,

la pantera reflejaba

sus destellos

deslizándose por la selva,

como gotas de sudor

perlando tu piel

en el remolino de la danza.



Espíritu vudú,

Mary Leveau,

qué hacías tú

en las ciénagas

de Louisiana,

cuidando de los débiles,

exorcizando los espíritus,

curando las almas,

Mary Leveau

en Louisiana.



Espíritu vudú,

dónde estás tú,

en Haití,

o en Louisiana,

o en Cuba,

o en Brasil,

o en Togo

o en Benín,

el rastro de tu espíritu

me persigue hasta allí.



Espíritu vudú,

religión de almas

libres en cuerpos esclavos

llegados de África al Caribe,

pero no claudicaron,

pero no renunciaron,

y bajo el vestido de

los santos católicos,

ellos adoraban sus ancestros

y se mantenían unidos

para no morir de la pena.

Espíritu vudú,

era sólo la vida

que se rebelaba

y se rebela ante

cualquier cadena.



Espíritu vudú,

Mary Leveau,

tu tumba tiene

más visitantes

que la de Elvis,

porque curas y

cuidas la gente.



Espíritu vudú,

en Louisiana

cantábais la canción:



St. Peter, St Peter, open the door,

I’m callin’ you, come to me!

St. Peter, St Peter, open the door,



por si de los dioses

obteníais el perdón.



Espíritu vudú,

os arrancaron

como las plantas

de vuestra más querida

tierra,

de vuestras más caras

ensoñaciones,

pero vosotros

conservastéis

vuestras raíces

bien fuertes,

por el cordón umbilical

de vuestras creencias

fuertemente amarrados

a vuestra querida tierra.



Espíritu vudú,

bajas en barca

por el golfo de Benín,

por el delta del Mississippi,

por las ciénagas de Louisiana,

por la Amazonía,

de Cuba por su bahía.



Espíritu vudú

te internas en la selva,

en el bosque teñido

de esmeralda,

y en la dentellada

del caimán relampaguea

tu fría y feroz mirada.



Espíritu vudú,

porque sabías de la importancia

de todo en la vida,

todo estaba regido

por los espíritus,

según los más exactos ritos,

según los más raros exorcismos.



Espíritu vudú,

la serpiente era

el arco iris que

conectaba el cielo

con la tierra.



Espíritu vudú,

la serpiente era

la que agitaba la

sacerdotisa, para

arrancar de los

dioses una sonrisa.



Espíritu vudú,

el arco iris era

el camino abierto

hacia el cielo,

si sólo Legba

abría la puerta.

Poema del fugitivo



Espíritu vudú,

tu alma sudando,

tus piernas corriendo,

tu espíritu estremeciendo,

de la plantación

un esclavo huyendo.



Espíritu vudú,

puedes ver sus ojos

sudorosos,

su mandíbula crujiendo,

temblando sus miembros,

entre el barro escondiendo,

entre las ramas espesas,

del hombre blanco huyendo.



Espíritu vudú

bajo la inmensa

quietud de la noche

su corazón latiendo.



Espíritu vudú

aún arrastrando cadenas

que resuenan en el suelo,

chocan con las piedras,

con las ramas crujen,

alertan de su paso

y avivan, por la sangre

que van dejando,

el olor de los perros

que lleva el hombre blanco.



Espíritu vudú,

salva esta alma condenada

que sueña con las

tierras de África.



Espíritu vudú

no dejes que

caiga del hombre

blanco en sus garras.



Espíritu vudú

conjura todos

los demonios

de la noche

para salvarlo,

pero más feroz demonio

es el hombre blanco.



Espíritu vudú,

acurrucado,

entre las ramas

esperando, entre

el verde, tus ojos

asustados.



Espíritu vudú,

entre el barro,

al cielo de la noche

tus ojos mirando.

Los perros pasan

de largo.

Vudú de Louisiana (espíritu musical)



Espíritu vudú,

en la plaza

se reúne la gente

a cantar y a bailar,

es el comienzo

del jazz.



Espíritu vudú,

Sweet Emma,

Sweet Emma Barrett,

tocabas tu piano

con tus campánulas

sonando y entonabas

las más bellas y

monótonas melodías,

el espíritu del jazz

en ti encarnaba.



Espíritu vudú,

la gente reunida

bailando y cantando,

batiendo las palmas,

los pies golpeando,

los miembros agitando

en danza febril.



Espíritu vudú,

la gente reunida

en torno a la

hechicera, tal

vez han ido

en busca de

un poco de suerte,

de un poco

de buen amor,

o del espíritu

de un hijo

perdido.



Espíritu vudú,

las palmas se mueven

al compás de las notas,

los ojos brillan,

vibran las sonrisas,

sudan los cuerpos

en medio de la

ceremonia del baile.



Espíritu vudú,

en la baranda

tocan los músicos,

escupen notas

que los blancos

no comprenden,

para ellos es algo

inmoral y sucio,

los negros bailan

sin preguntar tanto.



Espíritu vudú

es la nota del tambor

procedente de la selva,

es el candomblé

o la santería,

es el espíritu

del tambor

poseyendo la danza,

en las posturas

más extrañas.

Espíritu vudú,

son las moscas

y mosquitos

zumbando,

es la rana

en el charco

croando,

es el caimán

asomando sólo

los globos

de los ojos

en la ciénaga,

aguardando

dar la fatal dentellada.



Espíritu vudú,

es el verde,

es la savia,

es la clorofila

y la menta,

recorriendo

las venas

hasta hacerse

uno con la selva.



Espíritu vudú,

es la pantera,

es el jaguar,

inmóvil un momento,

deslizándose

como una sombra

otro momento

apenas.



Espíritu vudú,

es el camaleón,

son los insectos,

grandes mariposas

como enormes flores

agitando sus alas,

aún más delicadas

tus piernas y brazos

mientras bailas

esta tonada.



Espíritu vudú,

es la serpiente

enroscada

a un árbol,

se descuelga

y con golpe sordo

cae al suelo

levantando polvo,

sisea en el suelo

presta a dar

su mortal mordida.

En los ojos una flor

de fiebre encendida.



Espíritu vudú,

todo lleno

de tu presencia,

todo ligado

por los ancestros,

cierra los ojos,

lo estoy viendo.



Espíritu vudú,

un remolino negro

de gente bailando,

sudor pegado,

polvo levantando,

pies descalzos

sobre el suelo

retumbando.



Espíritu vudú,

espíritu musical

todo conmoviendo,

las almas han salido

de los cuerpos y

observan desde el cielo

el espectáculo de los

sudorosos cuerpos

bailando en el suelo.



Espíritu vudú

alguien ha caído,

desfallecido,

sus miembros

aún temblando,

por la boca

espumarajos,

del remolino

de espíritus

en torno a él

aullando, por

uno al fin ha

sido poseído.



Espíritu vudú,

ahora se levanta,

eleva sus ojos

al cielo,

y dirige el baile

con más fuerza

y más brío,

tal vez el espíritu

del hijo perdido.



Espíritu vudú,

ahora todos

siguen al poseído,

salen del pueblo

en fila india bailando,

risueño carnaval,

blando desfile festivo,

en el aire de la tarde

un polvillo dorado

va indicando el camino.



Espíritu vudú,

los hombres blancos

con sombrero y corbata,

escupen al suelo.

Las mujeres blancas

con sombrilla

se santiguan.

(por la noche sueñan

con una piel de terciopelo).



Espíritu vudú

más de un hombre

blanco ha echado

mano de su pistola.

Más de una mujer

blanca pasa entre

sus dedos el rosario.

La comitiva sigue

su camino en medio

de risas y cantos.



Espíritu vudú,

polvillo dorado

van dejando a

su paso, enormes

risotadas resonando

en el aire polvoriento.

Los ecos de la música

rebotando en el suelo.



Espíritu vudú,

remolino negro

ha dejado en silencio

al pueblo, como

si un alma abandonara

un cuerpo.



Espíritu vudú,

han llegado cerca

de la ciénaga,

por el camino

han cogido flores

para collares,

hierbas e insectos

machacados

para medicinas,

y han llegado

cantando y bailando.



Espíritu vudú,

la madre que buscaba

a su hijo,

el hijo que buscaba

a la madre, se han

encontrado y por fin

se han despedido.

El espíritu, cumplida

ya su misión abandona

de nuevo el cuerpo.

Espíritu vudú,

ya vuelven de nuevo

en procesión al pueblo.

Con collares de flores,

las ropas sucias y

pegadas al cuerpo,

los ojos brillando

de alegría.

En el aire de la tarde

se dibuja una sonrisa.



Espíritu vudú,

la brisa fantástica

se levanta ahora

y refresca las casas.

La gente saca las sillas

y se reúne fuera.

Todavía palmean

las palmas con

las palmas y con

las piernas, y los pies

aún siguen el compás

del reciente baile.

Pequeña novelita del oeste



Espíritu vudú

el pueblo ya ha vuelto

a la tranquilidad

de lo cotidiano,

de lo ya esperado.



Espíritu vudú,

el sheriff ya

respira tranquilo,

sus gordos carrillos

resoplando,

su barba su pecho

agitando.

Escupe al suelo

y vuelve dentro

de los muros

de la comisaría

donde guarda

los perseguidos

de la justicia.



Espíritu vudú,

un blanco por

robo de ganado,

un negro por robo

de gallina para

un caldo o para

sus ceremonias

espiritistas,

el sheriff les

de una sopa

en un viejo cazo

y cierra la puerta

con un gran candado.

Se viene la noche

y las estrellas en el

cielo ya están temblando.



Espíritu vudú,

todo parece

tranquilo en el pueblo,

sólo que no tan tranquilo.

Las primeras antorchas

brillan en la noche,

las primeras túnicas blancas.



Espíritu vudú,

ya están frente

a la cárcel,

exigiendo la cabeza

del pobre negro que

allí está temblando.

El sherif permanece

firme en el porche,

y a todos llama

por su nombre.

Vuelven a casa

avergonzados

mejor ocasión

aguardando.



Espíritu vudú,

la ocasión ha llegado,

el sherifF ha salido

del pueblo para

entregar unos forajidos.

Ya los racistas

se frotan las manos.

Ya la gente se prepara

para el espectáculo.

Espíritu vudú

la noche ha llegado,

la luna como un globo

suspendida en el cielo.

El fuego de las antorchas

llameando en el aire.

Las túnicas blancas

como espectros del averno

no anuncian nada bueno.



Espíritu vudú,

ya frente a la cárcel

las hordas de nuevo.

El negro temblando,

el blanco mascando

tabaco, sin saber a qué

viene alboroto tanto.

Los blancos intentando

el asalto.



Espíritu vudú,

entre gritos,

entre insultos

y escupitajos,

de la cárcel

sacan al negro

los blancos

encapuchados,

no para liberarle

sin embargo.



Espíritu vudú,

a rastras lo llevan

escupiendo

y dando patadas.

De ésta ¿quién

te salva?

Espíritu vudú,

lo arrastran

hasta la plaza.

Los espíritus

alrededor aúllan

y de vergüenza

se les cae la cara.



Espíritu vudú,

todas las puertas

cerradas,

todas las ventanas.

Nadie quiere

enterarse de nada.



Espíritu vudú

ya han llegado

a la plaza,

ya preparan

la soga, de la

que ha de colgar

como fruta extraña.



Espíritu vudú,

entre risas

y escupitajos,

dicen los blancos:

baila,baila ahora

para nosotros

como antes bailabas.



Espíritu vudú,

la extraña fruta

ya cuelga del árbol,

después de unos

cuantos espasmos.

Espíritu vudú,

para escarmiento

del resto de negros,

allí la extraña

fruta colgando.

Al duro aire

de la noche

los espíritus

(que no ven

los blancos)

se están

santiguando.



Espíritu vudú,

el sheriff baja

el cuerpo

y lo entrega

a su gente,

que por él

están esperando.



Espíritu vudú,

se lo llevan

al bosque,

para iniciar

las ceremonias

que lo acojan

entre las buenas

almas santas.



Espíritu vudú

ya la hechicera

baila, ya le echan

flores y perfuman

con incienso

la estancia.

Ya se elevan

las almas.



Espíritu vudú

ya el suelo tiembla,

ya resuenan los tambores

y los espíritus danzan.



Espíritu vudú,

el alma del pobre

muchacho

no se decide

a abandonar

el cuerpo,

pues no conoce

el sendero.



Espíritu vudú,

la hechicera

ha encendido

las velas,

ha iniciado

los ritos,

ha pronunciado

las palabras.

Ha iniciado

la danza con

los ojos en blanco.



Espíritu vudú,

murmura palabras

incomprensibles

y alza las manos

al cielo.

Busca apaciguar

los espíritus y

señalar el sendero.

Espíritu vudú,

la hechicera

baila, hace

sonar sus pulseras

y maracas,

las almas bailan,

y comprenden

y perdonan,

y emprenden

vuelo que les

aleja de los cuerpos.



Espíritu vudú,

mientras tanto

hay fiesta en

el pueblo.

Los hombres blancos

contentos con sus

despreciables hechos,

despojados de sus

capuchas brindan

con jarras de cerveza,

apoyados en la barra,

la espuma salpicando

sus grandes barbas.



Espíritu vudú,

hoy hay jaleo

en el salón,

enorme follón

están armando,

pues con el alcohol

los muchachos se

van envalentonando.



Espíritu vudú

los ojos chispean,

las cartas se lanzan

sobre el tapete,

las chicas bailan,

y un piano el

pianista aporrea.

El ambiente

poco a poco

se caldea.



Espíritu vudú

las cartas están

marcadas,

se descubrió

la trampa.

La mesa han

tirado y en

tremenda pelea

se han embarcado.



Espíritu vudú,

maldiciones

resuenan en el aire

viciado del salón,

las mesas y las sillas

vuelan, ya hay

quien ha echado mano

de sus pistolas.



Espíritu vudú,

te extrañas

ante las extrañas

ceremonias

de violencia blanca.



Espíritu vudú,

ya alguien ha

salido volando

del salón.

Ya alguna botella

ha roto algún espejo

o se ha roto encima

de alguna cabeza.



Espíritu vudú,

estos blancos

sí están idos

y poseídos,

poseídos de

la ambición,

el odio y la violencia.



Espíritu vudú,

ellos sólo tienen

una cosa en la cabeza,

del oro la quimera.



Espíritu vudú,

ya ha llegado

el sheriff,

y disparando al

techo ha puesto

fin a la pelea,

algunos dormirán

hoy en la celda.



Espíritu vudú,

en medio de canciones,

bailes y tambores,

los negros llevan

a enterrar el cuerpo,

cubierto de flores.



Espíritu vudú,

el alma al fin

descansa.

Y el cuerpo

tendrá su sitio

en el cementerio.

Poema de las tranquilas visiones



Espíritu vudú,

ahora que ya descansas

relata en calma

el antiguo poema

de las tranquilas visiones.



Espíritu vudú,

has renunciado

a todas las ilusiones.

Sobre la noche inmensa

todo en ti son visiones.



Espíritu vudú,

has machacado

unas cuantas hierbas

y ahora todo transcurre

en un sueño plácido.



Espíritu vudú,

de una planta

sacaste su jugo,

de una enorme

hoja esmeralda

bebiste unas gotas.

El sueño en tus

párpados va

extendiendo

su sombra.



Espíritu vudú,

corazón latiendo

a ritmo acompasado,

respirar profundo

y lento, todo fluyendo

en tranquilo sueño.



Espíritu vudú,

el mar del sueño

va acercando su orilla

hasta sumergir tu cuerpo.



Espíritu vudú,

en el sueño te

sumerges como

en un océano.



Espíritu vudú,

algas acarician

tu cara, suaves

arrecifes de coral

hacen a tus pies

cosquillas.



Espíritu vudú,

grandes flores

submarinas

nunca vistas,

las más bellas

y extrañas cruzan

tu cansada vista.



Espíritu vudú,

blandas formas

animales ondean

en el agua,

duros caparazones

de crustáceos

en la arena.



Espíritu vudú,

todo es silencio

bajo el agua,

bancos de peces

de colores se mueven

como un organismo,

burbujean, aletean,

se desplazan en torno

a tu tu cuerpo y se alejan.



Espíritu vudú,

extraño paraíso submarino

no hollado por pie extraño,

no alterado ni por un grito.



Espíritu vudú,

blandas formas

silenciosas como

enormes ovillos

de lana de colores

envuelven tu cerebro.



Espíritu vudú,

ves salir burbujas

de tu boca y nariz

como la superficie

de una copa de

champán dorado.



Espíritu vudú,

nada altera

tu conciencia tranquila,

tu tranquila visión,

si desciendes más

llegas a profundidad

abisal, donde a veces

peces eléctricos

restallan un momento

y luego se apagan

en la inmensa oscuridad.



Espíritu vudú,

en la inmensidad

abisal también

restallan plantas

de extraños colores

con eléctricas descargas.



Espíritu vudú

todo transcurre

en una inmensa

oscura quietud,

donde sólo a veces

en medio del silencio

se oye un chisporroteo.



Espíritu vudú,

a veces resplandecen

una flor, unos peces,

unos caballitos

de mar transparentes.



Espíritu vudú

a veces restos

de un naufragio,

podrida y carcomida

madera,

roído velamen,

bodegas durmientes.



Espíritu vudú,

escena sólo a veces

iluminada por el

resplandor de antenas

de peces, o alas

de mariposas

de delicadas filigranas

fluorescentes.



Espíritu vudú,

en tal inmensa

oscura quietud

te meces, con

letargo de sueño

que no comprendes.



Espíritu vudú,

hasta el mismo

centro del sueño

desciendes alcanzando

profundidades inertes.



Espíritu vudú,

pequeñas rocas

de color rosa

entre las manos

las mueves,

y juegas a lanzárselas

a los peces.



Espíritu vudú,

algún pez sale

coleando con un

relámpago de luz

en las sienes.



Espíritu vudú,

alguna rosa

submarina arrancas,

tu mano se ilumina

en su luz encarnada,

arrojando algunos

pétalos que se encienden

y se apagan.



Espíritu vudú,

masa oscura

informe te envuelve,

dulce quietud

de sueño que

todo en calma transcurre.



Espíritu vudú,

flores de enormes

pétalos abren sus

corolas y resplandecen,

sumiendo todo

en la oscuridad

al momento siguiente.



Espíritu vudú,

enormes dunas

de tinta de calamar

tus piernas envuelven.



Espíritu vudú,

tus miembros blandos

en esa amorfa oscuridad

apenas de mueven.



Espíritu vudú,

blanda cuna te mece

y en el fondo del mar

todo son juguetes.

Poema del final y del comienzo



Espíritu vudú,

nada despierta

tu conciencia tranquila,

te meces en suave

líquido amniótico.



Espíritu vudú,

cuál es el cordón

umbilical que te

une a la blanda

tierra nutricia.



Espíritu vudú,

en el plasma

te mueves, con

otras células vivientes.



Espíritu vudú,

es el magma

primigenio donde

se formaron las

primeras células

donde ahora

te mueves.



Espíritu vudú,

tu conciencia

es apenas una

chispa resplandeciente.



Espíritu vudú,

tu tranquilo sueño

nada lo conmueve.

Espíritu vudú,

hasta ti no llega

ningún ruido exterior,

sólo la calma de un corazón

contigo se mueve.



Espíritu vudú,

nadas en el agua

transparente,

transparente tu ser,

dulce membrana

gelatinosa te cubre.



Espíritu vudú,

a ti no llega

la luz, a salvo

de todo peligro,

al rumor de un río

sólo te meces.



Espíritu vudú,

corazón como

un punto de luz,

puñadito de arena

latiendo en inmenso

océano primigenio.



Espíritu vudú,

cuánto tiempo

en esta tranquila

calma, una eterna

quietud te envuelve.



Espíritu vudú,

nadas y pasas

por todas las fases

del embrión, de

célula a anfibio,

a pez, a reptil,

a mamífero

y vertebrado,

con blandos huesos,

delicadas filigranas

de luz temblorosa.



Espíritu vudú,

en el magma

primigenio

te retrotraes

al comienzo.



Espíritu vudú,

cuál era el comienzo.

Hay un fogonazo

de luz y una

inmensa torrentera

de agua quieta.



Espíritu vudú,

dónde te conduce,

vas descendiendo,

como en tobogán,

por un precipicio

que nunca acaba.



Espíritu vudú,

vas al encuentro

de todas las

divinidades,

el comienzo

de toda forma

de vida inabarcable.



Espíritu vudú,

asciendes de la

profundidad abisal,

del mar primigenio,

¿hacia dónde vas?



Espíritu vudú,

asciendes, emerges,

a tus costados

las dulces visiones

te envuelven.



Espíritu vudú,

naciste ya

con la selva

en tus venas.

Las apariciones

y las revelaciones

místicas que

a ti te condenan.



Espíritu vudú,

emerges y eres

sólo un llanto

que en la noche

se estremece.



Espíritu vudú,

contigo

hay otro grito de dolor.



Espíritu vudú,

todas las visiones

estaban en ti,

y en ti transcurren

dulcemente.



Espíritu vudú,

también la música

es una con tu sangre,

y en tu sangre se

suceden las imágenes.



Espíritu vudú,

recorrías el pueblo

en blanda procesión,

en busca del espíritu

de un hijo perdido.



Espíritu vudú,

todas las imágenes

de la selva fantástica

latiendo en tus sienes.



Espíritu vudú,

eres sólo llanto ahora,

sólo espíritu vital

de vida, sólo impulso

ciego y oscuro

de llanto y vida.



Espíritu vudú,

naces, se completa

el círculo.



Espíritu vudú,

la serpiente sobre

su cola se enrosca.



Espíritu vudú,

la vida latiendo

en tu pequeño cuerpo.



Espíritu vudú,

apenas un llanto

que estremece

los pulmones.



Espíritu vudú,

las visiones ya nacientes,

los rituales balbucientes.



Espíritu vudú,

se completa la jornada

que va de la vida

a la muerte, en el cielo

un arco iris se enciende.



Espíritu vudú,

las estrellas ordeñan

sus gotas de luz

sobre tu pequeño

cuerpo que tiembla.



Espíritu vudú,

te abraza entera

la madre tierra.



Espíritu vudú,

el inmenso oscuro

universo te cerca.



Espíritu vudú,

la tierra con sus

raíces palpitantes

te abraza entera.



Espíritu vudú,

el círculo se cierra.



Espíritu vudú,

el hechicero deja

su máscara

en la cabaña

para ahuyentar

los malos espíritus

que su alma acechan.



Espíritu vudú,

las visiones comienzan...



Fin del Espíritu Vudú o Poema de las Sagradas Visiones.

Escrito en abril de 2011.



Contacta con el autor en internet:

blog: http://chicomaravilla.wordpress.com/

web: http://pilarypablo.wordpress.com/



Índice de contenido

ESPÍRITU VUDÚ 1

Blues del esclavo 15

Poema del fugitivo 20

Vudú de Louisiana (espíritu musical) 22

Pequeña novelita del oeste 30

Poema de las tranquilas visiones 40

Poema del final y del comienzo 46




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