Excerpt for Alas de ceniza by David Santos Solano, available in its entirety at Smashwords

ALAS DE CENIZA


por

David Santos Solano



SMASHWORDS EDITION



* * * * *



PUBLISHED BY:

David Santos Solano on Smashwords


Alas de ceniza

Copyright © 2006 by David Santos Solano



All rights reserved. Without limiting the rights under copyright reserved above, no part of this publication may be reproduced, stored in or introduced into a retrieval system, or transmitted, in any form, or by any means (electronic, mechanical, photocopying, recording, or otherwise) without the prior written permission of both the copyright owner and the above publisher of this book.


This is a work of fiction. Names, characters, places, brands, media, and incidents are either the product of the author's imagination or are used fictitiously. The author acknowledges the trademarked status and trademark owners of various products referenced in this work of fiction, which have been used without permission. The publication/use of these trademarks is not authorized, associated with, or sponsored by the trademark owners.


Smashwords Edition License Notes


Thank you for downloading this free ebook. You are welcome to share it with your friends. This book may be reproduced, copied and distributed for non-commercial purposes, provided the book remains in its complete original form. If you enjoyed this book, please return to Smashwords.com to discover other works by this author. Thank you for your support.


Gracias por descargar este libro electrónico gratuito. Eres libre de compartirlo con tus amigos. Este libro puede ser reproducido, copiado y distribuido para usos no comerciales siempre que se respete completamente su forma original. No está permitida la creación de obras derivadas. Si te ha gustado este libro visita Smashwords.com para descubrir otras obras de este autor. Gracias por tu apoyo.



* * * * *



ALAS DE CENIZA



* * * * *


Beneath the sun in the summer

a sea of flowers won't bloom

without the rain”.


Adam Duritz.



* * * * *



PRIMEROS POEMAS

(poemas para V y una canción)

1994 - 1998


I


Si pudiera decir todo aquello que callo,

si no se colmaran de miedo mis labios,

quizás te mirara a los ojos temblando,

quizás te dijera que me estás matando.


II


Loco persigo los brillos,

pero se apagan las luces.

Quiero quedarme dormido

entre mármoles y cruces.


III


Cómo he de apartar tan densas nubes,

cómo derretir todo este hielo,

cómo he de hacer leña de ataúdes,

cómo ser de nuevo amante eterno.


Quiero echarme al agua tras sirenas,

quiero ir tras un sueño con vehemencia,

quiero sentir odio, amor y penas.

Quiero vivir, alma, sin tu ausencia.


IV


Quisiera tenerte aquí a mi lado,

o acaso dormir bajo la tierra,

sentir tu cabello entre mis labios.

Qusiera que el alma no doliera.


V


Hoy querría contar las estrellas

de un trozo de cielo,

pero no quiero.


Hoy podría abrazarte y amarte

y ahogarme en tu aliento,

pero no puedo.


Hoy sería feliz como un niño

teniendo tus besos...

¡Ay, no los tengo!


VI


Puedo recordar el instante hace años

en que el mundo entero se convirtió en ella,

añorar los días de aquel instituto,

de amigos y risas, de clases y pellas.


O puedo acordarme de viernes vacíos,

de angustia cobarde, de vil borrachera.

De días soñando abrazarme a su mundo,

de noches sintiendo en el pecho una guerra.


Puedo recordar el olor de su pelo,

su risa trabada, su piel, su mirada,

soñar con sus manos, su frente, su cuello,

su vientre delgado, sus pechos pequeños.


O puedo acordarme de hace algunas horas,

o verme ahora mismo fumando sin ganas,

sintiendo que estoy solo con la memoria,

deseando que el sol ya no salga mañana.


VII

Esto no es... (Canción para Violeta)


Esto no es un regalo,

tampoco una declaración de amor.

Sucede que no trato

de que haya nada eterno entre tú y yo.


Esto no es un 'te quiero',

no es ni siquiera un 'muero por tu amor'.

Sucede que no espero

que se abra el suelo cuando oiga tu voz.


Esto no es un 'prometo

subir al cielo y regalarte el sol'.

Sucede que no es cierto

que no pueda vivir sin tu calor.


Esto es sólo un 'quisiera

tenerte entre mis brazos y posar

mi boca en tu sonrisa,

y ver lo que sucede al despertar'.



* * * * *



POEMAS PARA R

(la primera R)

1998 - 2004


I

Si te digo...


Si te digo que por ti

jamás he perdido el sueño,

no te lo tomes a mal.


Lo que no puedo es dormir,

que llevo meses soñando

que tú me quieras amar.


II

Mentirosa esperanza


Quiero arrancar las uñas con los dientes,

quiero arrancar los dientes a mazazos,

quiero arrancarme el alma en un instante.

No sé por qué sigo adelante.


Sigo anhelando un horizonte,

no veo el final de este camino,

sigo sin rumbo, vagabundo.

No sé por qué sigo en el mundo.


Y por qué no te mato si me mientes,

esperanza, que me has hecho pedazos.

¿Por qué sigo creyendo en los abrazos?


Y por qué el corazón no se me rompe

a pesar de estar siempre dolorido.

¿Por qué sigue un latido a otro latido?


III

Homicidio involuntario


Hay un niño que llora

perdido entre la gente.

Hay un joven que ríe

con un clavo en la frente.

Y un adulto se entierra

y se cubre de muerte.

Y un amante no amado

que maldice su suerte.


Y hay mil días perdidos,

de tristeza y fracaso.

Hay tan sólo unos besos,

algún mísero abrazo.

Y hay un loco que busca

la muerte acelerando.

Y esa chica no sabe

que lo está asesinando.


IV

Yo te doy mi corazón


Yo te doy mi corazón.


Tú te lo comes,

tú lo devoras,

tú lo destrozas con tu sonrisa,

tú lo haces trizas.


Tú me lo escondes entre tu pelo,

y yo lo busco,

siempre me pierdo,

caigo al abismo,

dos ojos negros.


Dos tentaciones gritan mi nombre,

hago oídos sordos

pero no puedo.


Y corro dócil,

voy a tu encuentro.


V

Imagino


Cada noche me imagino

que te apropias del trocito

de colchón que, estando solo,

no necesito.


Imagino algunas noches

que me abrazo a tus olores

y que ahogamos nuestros gritos

en sudores.


Y cada noche te canto

una canción diferente

e imagino que te duermes

dulcemente.


Imagino que te duermes

y me duermo imaginando

que me sueñas mientras yo

te estoy soñando.


Es tan triste imaginarlo...

y que sea tan sólo un sueño,

y que no seas tú mi dueña

y yo tu dueño.


VI

A prueba de olvido


Tantos meses pasé tratando de odiarte,

y después muchos más intentando olvidarte.

Cuando por fin pensé que lo había conseguido,

resultó que tus ojos son a prueba de olvido.


Encontré otra cintura, otra nuca, otros labios,

y una piel, un sudor, unos puños crispados.

Pero ayer al cruzarme, mi vida, contigo,

comprendí que tus ojos son a prueba de olvido.


Y hoy empeño mi alma por morderte la boca,

por llevarte a mi cama y arrancarte la ropa,

por dormirme apoyando la mejilla en tu ombligo,

y soñar con tus ojos blindados al olvido.


Y aunque el tiempo pasó e intenté enamorarme,

se paró el corazón y no puedo olvidarme

de la niña que ayer se cruzó en mi camino

y de sus ojos que son a prueba de olvido.


Y ahora que otro te da lo que no supe darte,

ahora que sé que ya no volveré a besarte,

podré al menos, mujer, recordar mientras vivo

esos dos ojos que son a prueba de olvido.


Y hoy ya n o empeño el alma, nadie la quiere rota.

Me acurruco en la cama rumiando mi derrota.

Me dormiré llorando por haberte perdido,

soñaré con tus ojos blindados al olvido.


VII

Mi vida sin ti


Mi vida sin ti

es un domingo sin pereza,

es como un tango sin tristeza,

es como un mártir sin morir.


Mi boca sin ti

es un cementerio de besos,

y son mis labios secos huesos

sin la razón de su existir.


Mi cama sin ti

es La Maestranza un diez de enero,

y mis catorce de febrero

son sol y sombra sin anís.


Mañana sin ti

seguiré soñando tus ojos,

mientras se empeñen los despojos

de mi corazón en latir.


Y voy a seguir

queriéndote toda la vida,

no quiero cerrar esta herida,

sólo eso me queda de ti.


Mi vida sin ti

es ser Penélope esperando,

para qué seguir buscando,

ya te encontré y ya te perdí.


VIII

Prometo morir


Si me quieres querer, quiéreme,

y si no, quiéreme, por favor.

Si me quieres besar, bésame,

o permite que te bese yo.


Y si quieres estar junto a mí de por vida,

te prometo cien años vivir,

y si no, quédate hasta que se haga de día,

con el alba prometo morir.


Si me quieres amar, ámame,

y si no, miénteme, por favor.

Si me quieres hablar, háblame,

y si no, deja que oiga tu voz.


Y si dejas que pase esta noche en tus brazos,

que volamos quisiera soñar,

y si no, soñaré que esta noche la paso

en tus brazos soñando volar.


Y si quieres estar junto a mí de por vida,

te prometo cien años cumplir,

y si no, quédate hasta que se haga de día,

y que el sol no me encuentre al salir.


IX

A qué sabrá (canción para la Princesa de la República Portuguesa)


A qué sabrá tenerte entre los brazos,

a qué sabrá tu enigma más oculto,

a qué sabrá dormirse en tu regazo,

a qué sabrán tus labios, me pregunto.


A qué sabrá mirar cómo despiertas,

decirte 'buenos días' al oído,

a qué sabrá tu risa por respuesta

si digo que otra vez soñé contigo.


A qué sabrá decirte de algún modo

que sólo valgo yo para quererte,

a qué sabrá vivir dándote todo,

pidiendo a cambio todo, solamente.



* * * * *



POEMAS EN SEPIA

(poemas para la mejor R y otros poemas)

2004 - 2006


I

Poema triste a toro pasado


Sucede que me canso de ser, hombre.

Sucede que me canso ya de ser.

Sucede que jamás sucede nada,

tan sólo el sol de hoy al sol de ayer.


Sucede que me vuelvo de cemento,

sucede que no siento y si padezco,

sucede que sucede hace ya años,

sucede que hoy me siento yo un extraño.


Sucede que está hecho de ceniza

el corazón que me ha tocado en suerte,

y cuando sopla un viento o una brisa

se esparce por mis venas su gris muerte.


II

Colores

All the beautiful colors

are very, very meaningful”.

Adam Duritz.


Algunas veces soy verde.

Otras veces soy azul.


Lo cierto es que siendo verde

siendo acabo siendo azul.

Hoy quiero fundirme en negro.


Hay tantos colores, tantos...

Y no me gusta ninguno.


III

Niña loca

Una voz antigua de viento y de sal

te requiebra el alma y te está llamando”.

Félix Luna.


Ella es una niña loca

y en el centro de su boca

se marchita un beso

que nadie quiere robar.


Ella tiene la piel clara,

la mirada tan callada,

y un pelo que oculta

sus pupilas al llorar.


Y ahora ha decidido dejarse arrastrar.

Y ahora está dispuesta a tragarse el mar.


Ser espuma de las olas,

dejar de sentirse sola,

y entregar su beso

a las rocas al chocar.


Ella se tiende en la orilla

y la sal de sus mejillas

se une con la arena

mientras espera que el mar


la acoja en sus brazos, la haga descansar,

arrullada por la nana de la inmensidad.


IV

Un horizonte

Entre los vidrios rotos voy a seguir buscando.

Entre los días tristes voy a seguir esperando

encontrar el horizonte”.

Andrés Calamaro.


Tiene que haber algún mar

más allá del horizonte,

tiene que haber algún río,

tiene que haber algún monte.


Ya están cansados mis pies

del polvo de esta llanura,

tiene que haber algún sol

que alumbre esta noche oscura.


Tiene que haber algo más,

tiene que haber una flor,

tiene que haber una paz

que alivie tanto dolor.


Tiene que acabar la sed,

tiene que acabar el frío,

tiene que haber un querer

que se junte con el mío.


Voy a enterrar la amargura,

voy a buscar lo que esconde

la senda tras tu cintura.

Voy a vivir como un hombre.


V

Infeliz en tu día


¿Por qué no te olvido?

¿Por qué sigues dentro?


¿Por qué no me arranco tus uñas del pecho?


¿Por qué, si lo intento?

¿Por qué sigues dentro?


¿Por qué hoy te recuerdo y aún huelo tu pelo?


¿Por qué, si no quiero?

¿Por qué sigo muerto?


¿Por qué, si no espero que vuelvas a puerto?


¿Por qué no te olvido?

¿Por qué me hago esto?


VI

Regalo de cumpleaños para la niña Irene


Hay quienes los llaman ojos,

yo sé que son mariposas.

Basta ver cómo aletean,

limpias, azules, curiosas.


Aunque sé que es una estrella

alguien lo ha llamado boca,

¿no habrán visto que ilumina

su sonrisa cuanto toca?


Dicen que huele a bebé,

pero a mí me huele a vida

y a amor de aquel sin porqué,

sin condición ni medida.


Dicen que no sabe hablar

pero habla con cada poro

de la piel, y dice más

que si hubiera dicho todo.


Dicen que no sabe andar

pero al tenerla en mis brazos

noté que su corazón

hacía andar a mis pedazos.


VII

Una derrota


El suelo del Cercanías es de un color verduzco

y tiene pequeñas estrellitas como de brillantina.


Hoy me he dado cuenta de que estaban allí.

Refulgían como diminutos soles,

enturbiados tras una lentilla de sal.


Temblando he extendido el brazo,

he pasado el índice sobre la que más llamó mi atención

con la esperanza de que quedara adherida a mi piel.


Al mirarme el dedo sólo había suciedad.


Con cuidado, he despegado la lentilla

que había rodado hasta mi labio

y he limpiado con ella la mancha de mi dedo.


El tren hacía crujir los raíles

mientras trataba de salir de El Pozo.


VIII

Ganas

You know that it would be untrue,

you know that I would be a liar,

if I was to say to you,

girl, we couldn't get much higer”.

Jim Morrison.


Qué ganas de buscarte la boca,

qué ganas de meterme en tu ropa,

y qué ganas, qué fiebre,

qué volverme de roca.


Qué ganas de enredarme en tus brazos,

qué ganas de besarte despacio,

y qué ganas mi almohada

de cederte un espacio.


Qué ganas de perderme en tu aliento,

qué ganas de sudar lo que siento,

y qué ganas mis dientes

de aferrarse a tu cuello.


IX

Amiga

Para contarte canto,

quiero que sepas cuánto

me haces bien”.

Jorge Drexler.


Me hiciste soñar,

y sin querer, me hiciste llorar.

Me diste un abrazo, y una verdad.

Y una sonrisa.

Y mucho más.


Siempre ofrecí el corazón,

lo devolvieron herido.

Ahora sé que los latidos

deben estar en el pecho,

fuera se mueren,

y que el amor es más mejor

cuando no duele.


Yo miento si digo que renuncio a más.

Y miento si no digo que me basta lo que das.

Me haces soñar, me das verdad.

Me das sonrisa.

Y mucho más.


X

Ahora que contigo


Ahora que escucho canciones

tristes de amores perdidos

y me acude una sonrisa

a los labios doloridos.


Ahora que ya los gusanos

que habitaban en mi pecho

tienen alas de colores,

ahora que miro las flores.


Ahora que tocan el claxon

para sacarme de un beso,

ahora que las luces verdes

detienen algún exceso.


Ahora que en mi calendario

los viernes están en rojo,

ahora que te echo de menos

tras un segundo sin vernos.


Ahora que estoy vivo.

Ahora que contigo.


XI

La duda


Me han crecido dientes en las tripas,

aprieto molares y nudillos,

tengo unas certezas vasculares

y un soplo de duda en el bolsillo.


Vuelvo como siempre a las andadas,

busco un clavo ardiendo que me ampare,

veo fantasmas que quizá estén vivos,

soy un manco haciendo malabares.


XII

Te esperaré

Ser o no ser, querer o no querer,

no importa la suma si te vuelvo a ver”.

Antonio Orozco.


Espero.

No tengo un gramo de paciencia pero espero,

para volver a besar tus ojos y tu pelo.


O para batir el récord del beso más largo,

aquel que nos duró toda la tarde.

O tan sólo por poder coger tu mano,

o tan sólo por poder saber que sabes


que esperaría una vida y la siguiente

si te puedo abrazar sólo un segundo,

para luego dejar que se entremezcle

mi contento cadáver con el mundo.


XIII

Varios poemas insomnes y una oración desgañitada


I

He andado tantos caminos,

ya me los sé de memoria.

Siempre llego al mismo sitio,

soy viajero en una noria.


Y soy propenso al mareo.


II

Me agarraba a un clavo,

tengo ahora las manos en carne viva.


Los fantasmas, todos vivos.

Arrastran las cadenas junto a mi cama,

no me dejan dormir.


Pésimo malabarista con los ojos rojos.

Y el corazón a remojo.


III

Dejadme llorar,

orillas del mar”.

Luis de Góngora.


Sé que voy a levantarme,

que pronto estaré de pie.


Pero esta noche no.

Esta noche sólo puedo liberar océanos en mi almohada.

Esta noche solo... no puedo nada.


IV

Oh, Dios omnipresente,

qué suerte tienes, cabrón.

No creo que existas

y no te iré a buscar.


Oh, Dios omnipotente,

que diriges los destinos.

No creo que existas

ni tengas culpa de nada.


Qué suerte tienes, Yahvé,

no me agarraré a tu fe,

no me agarraré a tus huevos,

no te arrancaré la piel.


A tiras.


XIV

Para una amiga gigante

Igual somos amigos

porque para enemigos

hay un montón de gente

corriente”.

Andrés Calamaro.


Voy a echar de menos muchas cosas:

sentir en las entrañas mariposas,

que acaricien sus alas suavemente

un poco el pecho y un poco la frente.


Voy a echar de menos cómo besas,

incluso aquellos besos que negabas

traviesa, pero luego regalabas

con ojos y sonrisa de tigresa.


Y no poder morderte las orejas,

y no poder dormir contigo nunca,

y no poder besarte la cabeza,

y no sentir tus dedos en la nuca.


Y no poder mirarte largamente

y hacer tu imagen presa de mis ojos,

y no poder sudar profusamente,

pintarte por el cuello besos rojos.


Pero ya estoy en pie, sí, caminando,

y tengo unas memorias orgullosas,

y un corazón para seguirte amando,

amiga, que te debo tantas cosas.


XV

He elegido


Podría pensar en que ya no te tengo.


Podría pensar y pensar,

hasta que doliera.


Podría volverme loco.


Podría pensar y llorar,

hasta que me ahogara.


He elegido la sonrisa, en cambio.


He elegido recordar enero

como si fuera verano.

He elegido recordar los besos,

Tu mano. Mi mano.


Y mis dientes hirientes

en tu cuello imantado.


Y el aroma a mi vera,

y el calor a mi lado.


Podría pensar que te perdí,

vivir bajo una negra nube.

Pero he elegido ser feliz

al sol caliente de 'te tuve'.


XVI

Abierto por insomnio


No sé si está en la cabeza

o si está en el corazón.

No sé si me falta cama

o si me sobra colchón.


O quizá sea solamente

este asfixiante calor.

O tal vez sea que me falta

el abrigo de un amor.


Las noches como esta noche,

como esta noche tan sola,

que no daría por tener

otro perfume en mi alcoba.


Las noches negras en blanco,

como esta noche tan larga,

que no daría por que hubiera

otra cabeza en mi almohada.


XVII

De pie


Tengo todavía tu perfume en la nariz,

a veces huelo a mar y a Nenuco.

Tengo todavía aquel recuerdo tan feliz,

una sorpresa y una rosa,

y estar juntos.


Y tengo la impresión de que me alejo más de ti

con cada sol que tras las cigüeñas se esconde.

Y estoy casi seguro de saber sobrevivir,

ya estoy de pie, ya voy buscando

mi horizonte.


Voy a conservar ese recuerdo y el perfume,

y a mirar el cielo azul

sin rastro ya de nubes.


XVIII

Es cierto, no te amo

So in the morning,

please don't say you love me”.

Ron Wood y Rod Stewart.


Es cierto, no te amo,

sólo quiero sudar sobre tu vientre,

sólo quiero perderme en oquedades,

sólo quiero beber tus humedades.


Me coges de la mano,

mi lengua se abre paso entre tus dientes,

te agachas, calmas mis inseguridades,

tu boca me hace hablar de las deidades.


Me entierro entre tus labios,

bajo a los más calientes manantiales,

y trepo, voy mordiendo suavidades,

gritamos el cantar de los cantares.


Es cierto, no te amo.

Y aunque tú no te sientes diferente,

uniremos de nuevo soledades,

alevosías y nocturnidades.


XIX

Reflexiones de un enamoradizo impenitente desde Viena Capellanes


Casi, casi desayunamos juntos.

Tan sólo nos separa un metro,

tan sólo nos separa un mundo,

tan sólo un muro de silencio.


¿Cómo pasar del 'buenos días'?

Una palabra es un abismo.

Bebo café mientras me digo

si estás pensando tú lo mismo.


Esas cosas en el cine pasan:

ella pierde el pañuelo

y él, que lo atrapa al vuelo,

se lo devuelve y se casan.


Yo quiero ser de esa gente

que habla con desconocidos.

Yo quiero hablarte a los ojos

y besarte los tobillos.


XX

Unos versos no tan tristes entre Córdoba y Madrid


Quiero alguien a quien volver,

alguien que espere al llegar,

una sonrisa, un hogar.


Está tan vacía mi casa,

está tan triste mi boca...

A veces sé qué me pasa:


'Una flor en el camino recogí,

y era perfecta.

Me la quitó un día de viento,

aún me duele la cabeza.


Si volviera de nuevo mañana

a entregármela el destino...

Pero sé que la flor vuela

dejándome en el olvido'.


Pero no olvido yo,

I've got the blues.

Aún recuerdo el color

de aquel azul.


'Y ya casi resignado

voy buscando en los jardines

rosas, gardenias, violetas,

margaritas y jazmines.


Todas parecen marchitas

comparadas con aquella

que no se encuentra en viveros,

la que es más libre que bella'.


Una flor en el volver,

un abrazo de verdad,

aquel azul al llegar.


Pero está sola mi casa,

están huérfanos mis labios

y a veces no sé qué pasa.


XXI

Ya sólo a veces


Ya sólo a veces me apetece

arrancarme los dientes con las manos.

Ya casi nunca se me antoja

desgarrarme con saña la garganta.

No suelo querer ya que mis brazos

sirvan para hacer de mí pedazos.


Ya casi siempre sobrevivo

sin sentir que me falta el aire,

sin sentirme una bestia acorralada,

sin sentirme una lágrima en la nada.


Ya sobrevivo, que yo sin ti no vivo,

y sé que sólo es cuestión de tiempo

que se acaben los ratos en que sigo

pretendiendo aplicarme algún tormento.


Sé que el camino es largo,

pero es más corto que ayer.

Y mi paso hoy es más firme

de lo que nunca pensé.


Y sé que tarde o temprano

mi mano hallará una mano,

mi pelo hallará una brisa,

y mi beso una sonrisa.


XXII

Alas de ceniza

Me levanté hasta los huevos de vivir,

te vi pasar y ahora ya vuelvo a sonreír”.

Roberto Iniesta.


Hace meses la esperanza daba miedo,

ahora sé que aunque me rompa sigo entero.

Ahora sé que está más fuerte la quijada,

ahora ya no le tengo miedo a nada.


No, no me da miedo su mirada,

esos dos ojos negros que se clavan

en mis ojos libres ya del agua

y la sal que ayer los anegaban.


Y si acaso al acercarme a su sonrisa

estas alas de cera se fundieran,

construiría entonces alas de ceniza

para volar hasta el sol que sé que espera.


XXIII

De bajada

Que ha sido un momentito sólo de bajada,

que aquí no pasa nada”.

Roberto Iniesta.


Me dolía su presencia,

me volvía loco respirar esa esencia,

el aroma de un plato fuera ya del menú.


Y quería coserme las fosas nasales,

arrancarme a tirones papilas gustativas,

convertirme a mí mismo en muñeco vudú.


Traicionando al masoca que se esconde en mi casa

conseguí abrir la puerta que conduce al balcón,

creyó que iba a tirarme cuando abrí las ventanas,

lo mató el aire fresco que entró en mi habitación.


Hoy soñaba eclipses con lunas que andan solas

y su ausencia me ha arañado limpiamente la espalda,

me he curado tranquilo, con hojas de amapolas,

y Robe me ha explicado que aquí no pasa nada.


Y ahora voy a vestir con el traje de los domingos,

ahora voy a coserme la lengua de Casanova,

ahora voy a ponerme la polla de los vikingos,

y a eclipsar esta noche a una luna mora.


XXIV

Ahora que conmigo


Quizás lleve ya un tiempo,

aunque desde hoy lo sé,

que tengo el sentimiento

debajo de la piel.


Hundido está en la carne,

perdido entre los huesos,

no sueño al despertarme

ni muero por un beso.


Quién sabe, tras un tiempo

quizá llegue una flor,

quizá llegue el momento

para otro nuevo amor.


Pero ahora estoy conmigo

frente al mar de la calma,

y vuelvo a ser mi amigo,

y ya no escuece el alma.


Y sí, ojalá mañana

regrese la tormenta

y ponga, por palabras,

mi corazón en venta.


Pero hoy estoy conmigo,

sereno y caminando,

sin prisas, el camino

que lleva a ningún lado.


XXV

Regalo para la niña Irene en su segundo cumpleaños


Vas a cumplir 'estos',

y enseñas cinco deditos,

y luego me dices 'do'

cuando te insisto.


Has aprendido a hablar, rubita,

y ya no callas.

Provocas que me derrita:

'tío, no te vayas'.


Dos añitos solamente

y ya en artista:

actriz, modelo, cantante,

y hasta humorista.


Sigue creciendo, rubita,

sigue aprendiendo sin freno.

Yo aquí te plagio y te digo:

te quiero mucho de menos.


XXVI

Perfecta


Ella era tan perfecta que tenía defectos.


Tan perfecta que cuando marchó

permitió que la olvidara.


Tan perfecta que, si valiera

para volver a tenerla a mi vera,

renunciaría a la mitad de la vida que me espera.


Pero ella es tan perfecta

que, aunque no vuelva,

sabré vivir sin su amor

las dos mitades enteras.


XXVII

Sereno pero intranquilo


Hoy no me siento solo, aunque lo estoy.

Ni ayer.

Hace mucho que no me siento solo.


Tengo miedo.

De volver a helarme,

de ser de nuevo una piedra.

¡Me costó tanto salir!


Hoy me siento calmado y sereno.

Sereno como ayer.

Sereno desde hace meses.

Ya nunca te me apareces.


Aunque te echo de menos.

¡Cuánto te echo de menos!

Te tengo cerca y te quiero,

pero echo de menos a esa tú

que acariciaba mi pelo.


Y aunque ya nunca me cuesta

estar con la tú del beso en la mejilla,

sí echo de menos tu melena

entre mi cara y la mesilla.


Estoy sereno pero intranquilo,

estoy sereno pero asustado.

Estoy temiendo quedarme helado,

como un haitiano en el Polo Norte,

sin una ella en el horizonte.



* * * * *



Contacta con el autor a través de http://www.kutxitxeos.net o en el correo electrónico kutxi@kutxitxeos.net.


Download this book for your ebook reader.
(Pages 1-53 show above.)